20 mayo, 2008

Paseo vespertino








Dentro de mis propósitos de año nuevo estaba el hacer deporte. Empecé con las clases de pilates, pero evidentemente no han sido suficientes para conseguir mis objetivos, así que hoy me he llevado mi ropa de deporte y cuando he acabado el trabajo me he ido hasta la playa para caminar, a buen paso y sin descanso para mis rodillas que la falta de ejercicio tiene entumecidas.

Salgo del coche y ya veo que será complicado: hace viento de levante y me cuesta arrancar el paso, pero no me dejo vencer y lucho contra el vendaval que arrastra arena hasta mis ojos y mi pelo.

Controlo el tiempo, el paso, los latidos del corazón y dejo que mi mente se libere del estrés diario, intento no sentirme culpable por no estar en casa con las niñas, pero ¡qué demonios! yo también necesito desconectar de todo, incluidas ellas. Parece que cuando se es madre, ya no puede una tener ni un minuto libre.

Sigo caminando y empiezo a recordar paseos en bicicleta, cuando nadie conocía la playa como no fuera por su contaminación. Me veo reflejada, como si fuera una película, en el aire arenoso que me ciega la vista y hace que empiecen a llorar mis ojos, heridos por el viento.

Me veo avanzando, pedaleando contra el viento, chillando de alegría por un minuto menos arrancado al reloj, con Joan ayudándome, cortando delante mío para hacerme más llevadera la carrera.

Cambia la imagen, y vuelo a otros momentos robados a la rutina diaria antes de tener a las crías y lo echo de menos. Echo de menos esa libertad de movimientos, de poder decidir en un momento si me quedo a tomar un café con una amiga o me voy al cine, o simplemente estar sola, leyendo sentada en un banco de la calle.

Pero cuando llego a casa, Helena se me tira al cuello y Claudia reclama atención sobre su frase en la obra de teatro que hará el viernes... y me tiro en la alfrombra con las dos enanas encima jugando y gritando: "Mamamamama!"...

Hay que ver lo que da de sí un paseo, verdad?

4 comentarios:

cybernekanekane dijo...

Pues sí, aunque creo que por ahora me quedo con lo de decidir si me quedo o no a tomar el café o ir al cine...jajajajajajja...No me veo yo aún con niños, lo primero porque no tengo con quien tenerlos,jeejejeje así que disfrutaré de la libertad que me queda. Un beso.

Nutsue dijo...

Supongo que cada momento de la vida tiene sus cosillas...lo bueno es disfrutarlas!

Luisilla dijo...

Si, intento disfrutas de ellas, por que ya sabemos lo deprisa que crecen, pero hay momentos en los que echo de menos eso de tomar el café o irme de compras... :))

Adijirja dijo...

Bueno, bueno, sin desesperar... cada cosa a su tiempo...
A ver, ahora tenemos tiempo de más niñas y menos café. Qué eso agobia??? Pues claro, pero seguro que cuendo tenías libre toooooooodo el tiempo del mundo mundial querías tener algún pequeñajo para ocuparlo. Disfrútalas y aprovéchalas, que dentro de unos años ya "pasarán" de jugar con mamá... :))

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