17 febrero, 2010

Cansancio en mayúsculas (II)

Gracias por vuestro interés, pero parece que necesitaba "exblogar", hacer terapia bloguera, o simplemente decir eso, que estoy cansada, que tengo menos vida social que espinete (peor, él si que tenía vida social), que tengo ganas de irme a cenar y luego a bailar (ya no sé qué es eso) y hasta perder la cabecilla en una pista de baile, que no me apetece aguantar cosas de gente que no me importa un pimiento, y que si no fuera por la dichosa crisis, me temo que me lanzaría a hacer lo que realmente me gusta, montarme mi negocio y poder organizarme como mejor me pareciera.
Que creo que estoy en ese punto en que no aguanto más tonterías, vamos... pero que por solo Dios sabe, qué normas sociales, hay que ser políticamente correcto, ser una súper-mami-trabajadora-que-sabe-hacer-de-todo-y-que-tiene-la-casa-y-las-niñas-como-latorredeloro y... en definitiva que creo que estoy a punto de explotar.
Me paso domingos enteros encerrada en casa preparando mochilas, comidas, ropa y que cuando me doy cuenta son las once de la noche cuando cojo las agujas o simplemente me siento en el sofá sin haber salido a la calle.
Eso no es vida. No tengo tiempo de estudiar, ni de leer, ni de hacer nada de lo que me apetece ni siquiera un par de horillas a la semana y me temo que no le encuentro la solución (no, chicas, coger la mochila y decir: ahora vuelvo, no lo llamaría solución...). No quiero parecer quejica, mi familia es fantástica, les adoro y les quiero, daría mi vida por ellos, pero es que quiero un poquito de espacio y tiempo para mí, no quiero sentarme encima de una pollypop o tener que apartar una montaña de peluches para encontrar un libro que estaba leyendo y que en ese momento corre peligro de ser devorado por Winnie the pooh... o llegar a casa y ver que desde la entrada hasta el baño está marcado el camino por miguitas de galletas de chocolate, seguidas de pisadas de barro, aderezado con gadgets varios como la pierna de una muñeca, el peine de la barbie, las gafas de mi marido dejadas al azar en cualquier sitio, un periódico más allá y un montoncito de monedas al lado de un destornillador, que debe tener vida propia porque nunca consigo saber cómo ha llegado hasta allí.

Para confirmar mi cansancio cansino, esta mañana no recuerdo haber apagado el despertador y cuando he abierto los ojos solo faltaban quince minutos para que pasara el bus del colegio, no os aburriré contando lo que he tenido que hacer para llegar a tiempo, pero ha sido kafkiano. Mi cuerpo parece decir: basta!

A todo ésto, debo confesar, que acabo de atracarme a comer chocolate con menta...

6 comentarios:

Paqui dijo...

En cuanto al desorden has estado en mi casa!!!, aqui no hay piernas de muñecas pero si gormitis, piezas de lego, balones, el monopatín en la entrada del cuarto de los niños...
Animo, piensa que esto es temporal, todo cambia y mejora, y la casa que le den, bueno te dejo pues tengo que tender la lavadora, acabar el almuerzo, y salir pitando a mi ""trabajo"" por dos o tres días.
Las mujeres pagamos caro querer trabajar, es un gran coste tener el lujo se ser madre, trabajadora y además ser una persona.

MJ dijo...

deberiamos montar un club de cansadas.. tus escenarios son parecidos a los mios pero dónde pone pollypocket, ponemos pokemon o bakugan o el ben10 de mis narices.... ya sabes.

albis dijo...

Me apena mucho leerte así de triste, guapa. Yo no sé lo que es la responsabilidad de la familia, pero entiendo el agobio de no tener tiempo para nada y estar pendiente de todo menos de ti misma. Ánimo, chica, seguro que es una racha. Y vente a BK una tarde o a cualquier otra quedada tejeril, eso es la mejor terapia del mundo. Y no te preocupes por el chocolate con menta, eso no puede ser malo en ninguno de los aspectos, jeje.

Besos, amor.

Nutsue dijo...

La xocolata amb menta és una bona solució! ànims maca que has d'aconseguir buidar el got!

Margarita dijo...

Arriba ese ánimo, chica que se sobrevive. No sé qué edad tienen tus niñas, pero yo tengo 2, de 19 y 17 y ya lo creo que me he sentido muuuuuuuuuchas veces tal y como tú lo describes. Gracias a Dios, todo pasa, así que, a no desanimarse, respira hondo, anota en algún cuadernillo todos tus sueños y proyectos, que ya verás que llegará el día en que puedas ir cumpliéndolos uno a uno. Te deseo mucha suerte en esta etapa, desde Uruguay. MARGA

Sig dijo...

Uff nena, me da pena verte así... aunque parece que ahora todas estamos cansadas... animo! digo yo que esta crisis se acabara algun día? El chocolate es uan buena terapia, sí señor... aunque igual tienes que poner a la family en fila india y decirles que te tomas el día libre?!
Besos

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